Francisco de Toledo

Francisco de Toledo nació en España en el año 1516. Fue un virrey que se encargaba de administrar los bienes de la Corona española en Perú, desde 1569 hasta 1581. Se destacó por la instauración de un gobierno con un sistema financiero eficaz y justo. Pues, aplanó el poder que ejercían los corregidores sobre la población indígena. A pesar de su eficacia, se le acusó de corrupción, produciendo el levantamiento de los indios. De esa forma, fue obligado a oprimir la revolución indígena con la decapitación de Inca Túpac Amaru. ¡Descubre más aquí!

Primeros años

Desde muy pequeño mantuvo relaciones cercanas con la Corona española. Pues, era el cuarto hijo del Segundo Conde de Oropesa. A la edad de 8 años se dirigió a vivir en la residencia del rey Carlos I de España. A temprana edad comenzó a formarse en latín, historia, teología, música, esgrima, modales y baile.

Luego, a la edad de 15 años se convirtió en el fiel acompañante del rey Carlos I hasta el último día de su vida. Esta relación cercana con la monarquía española, le permitió adoptar el maquiavelismo, la prudencia política y las estrategias para defenderse de sus enemigos. Lo cual fue un aprendizaje que le sería muy útil para su mandato como virrey.

A la edad de 20 años se le concedió el cargo de caballero de la Orden de Alcántara en 1535. Ese mismo año, tuvo que participar en la expedición a Túnez, la cual era su primera guerra. Asimismo, desde temprana edad se interesó por estudiar el estatus jurídico que le correspondía tener a los indios. Por eso, le tomó importancia a los asuntos relacionados con Sudamérica.

Nombramiento de Francisco de Toledo como virrey

Después de la muerte del rey Carlos I, decidió convertirse en mayordomo del rey Felipe II que era el sucesor del rey Carlos I. Después, en 1565 fue elegido como delegado para asistir a la Junta Magna. En esa reunión recibió el apoyo de presidente del Consejo Real de Castilla, para convertirse en el nuevo virrey del Perú.

Así, Francisco de Toledo fue ordenado en 1568 como el gobernador del virreinato peruano. Cuyo propósito era defender el territorio y ocuparse del pago de los impuestos establecidos a los indígenas. Ese mismo año salió de Madrid para residenciarse el Perú y asumir el poder junto a su secretario Eusebio de Arrieta.

De esta manera, el virrey Francisco tuvo la labor de organizar la estructura legal del virreinato y formar un duro ejército que defendería los interese de la Corona. También, afianzó las instituciones que se dedicaba a la administración de los recursos.

Admiración del virreinato de Francisco de Toledo

Una vez instalado en el gobierno virreinal, Francisco de Toledo se residenció en la ciudad de Lima durante más de un año. Así, superar la crítica situación que estaba pasando la Corona española en ese momento y sobre todo con la Real Audiencia.

De igual forma, reprimir el abuso de poder, el irrespeto por la autoridad y el incumplimiento de las leyes. Además, enfrentar la crisis económica causada por la miseria, el abandono de las minas, la rebelión española y el derramamiento indígena.

En consecuencia, creó un Consejo de gobierno con los mejores hombres y formuló una serie de leyes para legislar. Cuyo objetivo era transformar el virreinato del Perú y asegurar el poderío del Imperio español sobre el territorio peruano.

Implementación de medidas

En los primeros meses de gobierno implementó las siguientes medidas:

  • Designó corregidores en todas las ciudades de Perú.
  • Encargó a una persona de confianza para supervisar el ejercicio de la medicina.
  • Reformó el servicio de armamento.
  • Reordenó las leyes y el sistema salarial de los funcionarios de la Corona real.
  • Restableció la Real Hacienda.
  • Instó a los sacerdotes al fiel cumplimiento de las leyes dictaminadas por el Concilio de Trento.
  • Fundó los denominados “obispos auxiliares”.
  • Reinstaló el Tribunal de la Inquisición.

Durante todo estos meses permaneció es constante comunicación con el rey Felipe II. Para demostrarle el alcance de su labor.

La visita general al Perú

Durante 1570 realizó una visita general por todo el territorio de Perú, que duró aproximadamente 5 años. Lo cual nunca había ocurrido con los virreinatos anteriores debido a lo dilatados que eran. Dicha visita la ejecutó al lado de su secretario Álvaro Ruiz y sus hombres de confianza.

Durante el periodo de tiempo que duró esta visita Francisco de Toledo recorrió más de 800 km para supervisar todo el territorio peruano. En la primera etapa de su inspección estuvo por 2 años en la capital Cuzco y, luego siguió a la Provincia de Charcas.

En su visita ordenó nuevos poblados indígenas en la sierra y quedó asombrado por la cantidad de expedientes judiciales. Pues, los ciudadanos vivían en constantes conflictos. Por eso, para demostrar su poder y la inutilidad de los documentos quemó todos los papeles. También, construyó templos y promulgó un mandato para recuperar las costumbres Incas.

Nuevos mandatos

En su visita a Perú estableció nuevos mandatos. Entre los cuales destacan los siguientes:

  1. Inspeccionó las minas de mercurio ubicadas en Huancavelica.
  2. Ordenó las construcciones de un nuevo poblado llamado “Villa Rica de Oropesa”.
  3. Recuperación de las leyes y costumbres Incas. Pues, quedó impresionado por todas las edificaciones y templos que habían construido durante el Imperio.
  4. Planificó las construcciones de escuelas, templos y hospitales.

Muerte de Francisco de Toledo

Llegando el fin de su virreinato, retornó a España el 23 de septiembre de 1581, donde esperaba que el rey Felipe II le reconociera su administración eficaz. Sin embargo, este le reprocho su crueldad al perseguir y matar a los familiares de los revolucionarios Incas. En vista de esta situación, se retiró a vivir los últimos días de su vida en Escalona. Pocos meses después, murió.

En síntesis, Francisco de Toledo era un español que pertenecía a la nobleza. Por eso, siempre mantuvo relaciones estrechas con la monarquía española. Incluso, parte de su formación la recibió al lado del rey Carlos I. Durante su virreinato en Perú trato de establecer una administración eficiente, para impedir la sublimación de los indígenas.

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